La Disciplina y el Amor a los hijos...
Algo para ponernos a reflexionar...
Muchos hemos ido a la escuela a aprender como aplicar leyes y obtener una licencia y ser abogado, otros aprenden las enfermedades mas comunes del ser humano y se convierten en doctores.
Y así sucesivamente, aprendemos la técnica sobre las cosas.
Sin embargo, no existe escuela donde asistir para aprender a ser un buen padre ó madre.
Y casa uno a su modo y casi copiando el estilo que recibimos cuando eramos niños, de la disciplina que nuestros padres nos dieron.
En nuestros días, todo eso de la disciplina rígida se ha ido perdiendo y ahora se impone el tiempo moderno, donde los niños hacen y dicen lo que quieren, en un país de aparente libertad.
Recordando aquellos tiempos de nuestros padres y abuelos, el respeto y disciplina se imponían sin contemplaciones.
Los hijos eran respetuosos y allá de aquel que osara desobedecer a sus progenitores, porque le iba muy mal.
Algunos padres estamos confundidos sobre Amor y Disciplina.
Pensamos que amor es darles libertad a los hijos para que hagan lo que quieran, si se escapan por la ventana en una noche y regresan en la madrugada, está bien.
En este mundo de variedad y respeto, para muchos padres eso puede estar bien, para otros nó.
También es muy común ver en la calle ó en lugares públicos a padres que “batallan” con sus pequeños.
Es muy popular ver a un niño (a) de 2, 4, 5 años, sacandole canas verdes a sus padres.
Niños que hacen berrinche en alguna tienda porque quieren tal cosa y se revuelcan en el piso hasta que lo consiguen.
Inteligentes, verdad?
Los infantes de escasos años de edad, han encontrado la fórmula de manipular a sus padres.
Pero son esos mismos niños que van a ocasionar cientos de problemas en la escuela, que van a ser suspendidos, etc.
Si aquella disciplina rígida de los abuelos era buena, porqué nó retomarla?
Y como dice el presidente Bush, el amor y la disciplina van de la mano.
Por tanto, aquellos padres que no pueden controlar a sus “vástagos” tienen un gran problema, que será mayor en la medida que los hijos crezcan. Entre más grandes, mayor es el problema.
Regresemos entonces a los métodos antiguos de disciplina, pero modernizados.
Es decir, apliquemos lo actual a lo antiguo y encontraremos la fórmula perfecta para poder disciplinar a nuestros hijos.
Niños disciplinados, salen triunfadores de las escuelas, se gradúan de las universidades y son el orgullos de sus padres.
Esa clase de niños quiere el mundo...
Seamos en la modernidad, padres modernos.

