Delincuentes de la Unión Juvenil Cruceñista ingresaron a la Central Obrera Departamental de Santa Cruz y saquearon las instalaciones de los trabajadores. Los mismos que quemaron la wiphala después de asaltar la Federación Departamental de Trabajadores Campesinos de Santa Cruz, mientras se aguarda la llegada de los bomberos.
Esta ola de violencia engendrada desde su ente cívico busca despertar el rencor y la defensa de organizaciones sociales y trabajadores hasta el momento sumidos en el paro cívico impuesto por el empresariado cruceño, para prolongar más la agonía de sus demandas ante el fracaso de sus líderes cuya defensa técnica de su posición fue paupérrima y lamentable en las mesas técnicas.

