Fuerzas Armadas dan baja a los cinco generales implicados en el intento de golpe fallido contra el Gobierno nacional el 26 de junio, sin goce de haberes, grado, honores ni uniforme.

El ministro de Defensa, Edmundo Novillo, informó que dicha resolución emitida por el Tribunal Superior del Personal de las Fuerzas Armadas, en estricto cumplimiento a las normas militares dispuso la baja de estos cinco generales consiste en la separación definitiva del servicio activo, sin goce de haberes, grado de honores y uniforme.

Los investigados ya fueron notificados con la resolución administrativa disciplinaria. Entre tanto, los otros militares de baja graduación son procesados en sumarios de sus respectivas unidades y en los siguientes días también emitirían sus conclusiones.

La autoridad indicó que en respeto al principio constitucional que especifica que no se puede juzgar dos veces a una persona por el mismo, es que el Tribunal Superior del Personal de las Fuerzas Armadas remitió los delitos penales militares a la justicia ordinaria.

“El sumario investigativo se realizó en contra de los generales involucrados en la intentona golpista. Se trata de los tres excomandantes de las FFAA, del Ejército, Fuerza Aérea y de la Armada Boliviana. Además de otros dos generales que al momento guardan detención”, expresó Novillo.

El golpe fallido

Bolivia fue sacudida por lo que parecía ser un intento de golpe de estado militar el pasado martes 26 de junio. La escena se desencadenó con la imagen inquietante de un tanque derribando la puerta de Palacio Quemado, marcando así el inicio de una serie de eventos que estremecieron y causaron zozobra al país.

Bajo las órdenes del entonces comandante General del Ejército, Juan José Zúñiga, un grupo de militares rodeó la histórica Plaza Murillo, frente a la Casa Grande del Pueblo, donde se encontraban el presidente Luis Arce y el vicepresidente, David Choquehuanca y sus ministros de Estado en reunión de Gabinete.

Zúñiga, en declaraciones a los medios, afirmó estar restableciendo la democracia y asegurando el futuro de la nación, mientras los tanques y militares avanzaban con determinación.

Inmediatamente conocida esta información de un movimiento irregular de militares, el presidente Luis Arce denuncia en un mensaje por sus redes sociales esta situación y convocó al pueblo boliviano a organizarse y defender la democracia.

Minutos más tarde, el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo informaba que en una de las tanquetas se hallaba el general de Ejército Juan Zúñiga y lo confronta.

La gente comenzó a reunirse en kilómetro cero para defender la democracia, pero lo militares los gasificaron.

Los militares, fuertemente armados y liderados por el general del Ejército de Bolivia, echaron abajo la puerta de la sede gubernamental con un tanque, acción que el presidente boliviano, Luis Arce, condenó como un «intento de golpe de Estado».

Zúñiga amenazó con «cambiar el gabinete de Gobierno» después de que la noche del martes corrieran rumores sobre su destitución. Sin embargo, tras unas cuatro horas de tensión, los militares y los tanques finalmente se replegaron. Arce ha sustituido a toda la cúpula militar, cuyo ya exjefe ha sido detenido e intenta implicarle.

La situación dio un giro cuando el presidente Arce confrontó directamente a Zúñiga en la entrada del edificio gubernamental, ordenándole retirar las fuerzas militares.

El Primer Mandatario posesiona a un nuevo Alto Mando Militar y nombra a José Sánchez como jefe del Ejército. Tras el juramento, la nueva autoridad de las Fuerzas Armadas ordena a los soldados que se movilizaron que regresen a sus unidades, lo cual es acatado de inmediato.

El mandatario sale al palco de Palacio Quemado y recibe el respaldo de pueblo. Posteriormente, la Policía Boliviana captura a Zúñiga y al excomandante de la Armada, Juan Arnez.
ARGUMENTARIO Fuerzas Armadas da de baja definitva a cinco general implicados en el golpe de Estado fallido.pdf

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