La crisis en Creemos llega a niveles críticos. La que hasta hace poco era una pugna interna entre el gobernador preso Luis Fernando Camacho y el gobernador en funciones, Mario Aguilera, que nadie admitía y todos trataban de ocultar, ahora es una guerra abierta.
Como se trata de uno de los dos partidos de derecha con representación en la ALP y con fuerza a nivel departamental en Santa Cruz, esta debacle arrastra a autoridades, dirigentes y militantes que se posicionan por uno u otro bando, y tiene evidentes repercusiones en la ya de por sí deficiente gestión.
Camacho insiste con sus posteos en redes sociales y cartas desde su celada en las que denigra a Aguilera y lo llama funcional al MAS. En las últimas horas, su rabia se acrecentó debido a que la ALD tiene ahora una representatividad mayor e incluso algunas comisiones están a cargo del MAS.
Aguilera, a su vez, cuestiona la poca información y criterio del gobernador para opinar sobre asuntos netamente legislativos, y dejó entrever que hay gente que maneja sus redes sociales y no solo lo asesora mal, sino que lo perjudica.
