Se reveló que el cura jesuita español Luis Tó González, fue destinado a Bolivia para “dar clases de ética sexual a aprendices religiosos”, pese a que había sido condenado a cárcel en su país por abusar de una niña.
Surgieron denuncias contra el sacerdote Carlos Villamil, conocido como “Vicu”, que fue uno de los abusadores de menores en el colegio Juan XXIII, pero que además cometió los mismos delitos en un orfanato de Tacata en Cochabamba.
Una segunda víctima del fallecido jesuita Jorge Vila, se animó a denunciarlo por abusos durante los años 90.
– El exjesuita Pedro Lima presentó su denuncia en calidad de víctima, ante la justicia de Sucre, ciudad donde vive el acusado. Lima, que además tiene vasta información sobre abusos en el seno de la Iglesia, reiteró que su causa no es contra la institución, sino contra religiosos que cometieron delitos.
En el marco de las investigaciones, el Ministerio Público confirmó que ya hay imputación formal contra Garvin Grech, expárroco de San Roque, Tarija, por el presunto delito de encubrimiento de los casos de abuso sexual que habría cometido el sacerdote Milton Murillo.
El Ministerio Público abrió una indagación en busca de detectar todos los abusos cometidos por el sacerdote fallecido Alfonso Pedrajas en el colegio Juan XXIII de Cochabamba, y eventuales cómplices o coautores.
Por otro lado, la Dirección Departamental de Educación de La Paz, instruyó una investigación a diferentes niveles para conocer posibles casos actuales y pasados en unidades educativas de convenio.

