Viceministra Alcón asegura que el “Cabildo nacional” fue un fracaso, el comiteismo intentó expandir su demanda a nivel nacional, pero no tuvieron aceptación

Unos cuantos miles de personas reunidas en Santa Cruz y pocos cientos en otras ciudades se atribuyen poderes y capacidades que rayan en lo ridículo. Buscan configurar un Estado a su conveniencia y desconocen la CPE y normas básicas. ¿Por qué sus delirantes deseos deben imponerse ante la voluntad democrática de millones de bolivianos? ¿Por qué los medios se esfuerzan por darles voz y legitimar su causa?

Los cabildos realizados en las ciudades capitales de Bolivia el miércoles ratifican, por un lado, que la derecha no tiene adeptos ni respaldo masivo y, por otro, que esta minoría busca a toda costa imponer su modelo e idea de país para conservar sus privilegios.

¿Qué buscan los cívicos y afines?

  • Las determinaciones y exigencias que aprobaron los cabildos son cuando menos curiosas y cuestionables, cuando no risibles.
  • Para empezar, en ningún momento se puede hablar de “decisión” del cabildo y sí, acaso, de “pedido”: lo que definen 500, 1.000 o 2.000 personas reunidas y dirigidas por un cuestionario no consensuado que un grupo de dirigentes redacta y hace aprobar, no es un mecanismo legal, legítimo ni democrático.
  • Es más, el TSE ratificó que, al contrario de otras ocasiones, esta vez ninguno de los cabildos solicitó a este Órgano la observación y acompañamiento, a fin de levantar registro.
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